27 DE DICIEMBRE DE 2026

-¿De qué huyen? ¿por qué corren?- murmuraba Samuel para sí, sin llegar a comprender muy bien la procedencia de aquel conglomerado de hombres y mujeres, vestidos de corto, que no le dejaban atravesar con su andador la calle Jáuregui en dirección a la plaza de San Marcos.
El nieto, un joven pecoso con cara de espabilado, a quien encomendaban su custodia, le respondió:
-Abuelo, es la media maratón, como cada año. Y no huyen de nada, persiguen un reto. Se demuestran a sí mismos que son capaces de conseguir cualquier cosa que se propongan- le dijo perdiendo la vista entre los corredores.
Volvió a mirar a su abuelo para ver si lo había comprendido y, luego, sonrió al comprobar que el viejo había atravesado el recorrido para llegar a su partida diaria de dominó.
A su manera comprendió que Samuel, tras dos infartos y un ictus, también era un atleta.