Difícil contactar conmigo en este día de cumpleaños. Os dejo un maratón poético en el contestador:
Miles de corredores inquietantes por ser llamados.
Pies de algodón,
volando tan alto
como cada imaginación pueda alcanzar.
Es la ocasión perfecta para demostrar nuestra valía.
La preparación y el entrenamiento nos han llevado a este lugar.
El sacrificio es enorme, tan solo comparado con la satisfacción que se siente al llegar a la meta.
La unión y la comunión nos llenan de fuerza.
De la San Silvestre Salmantina a Nueva York; cualquier maratón al alcance de aquellos que confían en sus posibilidades.
Aquí mis impresiones para todos aquellos que estéis interesados en saber cómo un abuelete como yo sigue dando guerra. Marcho a mi trigésimo maratón, un tercio de los años que cumplo. Éste es mi mayor regalo; seguir corriendo con la misma ilusión del primer día.