Empieza la competición. Doy un paso con fuerza. Pienso en toda la gente que estarÃa a mà alrededor acompañándome en esta carrera si no hubiera virus. Doy otro paso con más fuerza. Pienso en toda esa gente que ya no está o que ya no puede correr por culpa del virus. Doy otro paso rabioso. Pienso en toda esa gente que tendrá que cambiar sus vidas a partir de ahora. El corazón se acelera, asà como mis piernas. Corro más rápido que nunca y la sensación es que el cronómetro va más lento de lo normal. Pero todos los pesares que me dan velocidad, van desapareciendo poco a poco a medida que llego a mi meta, la felicidad.