27 DE DICIEMBRE DE 2026

Con la sensación de dolor en el dedo de la pierna derecha, emprenden la marcha esos pequeños seres asilvestrados que se atreven a extenderse como miles de pequeñas agujas y se separan competitivos hacia alguna zona del pie hasta atenazarlo. Se estiran hacia el gemelo, dejando un numeroso pelotón atrás, que continuará a ritmo lento pero constante, pierna arriba, y alcanzará más tarde los muslos y caderas. Otro grupo de cabeza toma la delantera y recorre el tronco, los brazos, se avituallan con sus últimas fuerzas en los pulmones; exhaustos, pasan volando por las arterias del corazón, y ya, con fuerzas mínimas, algún aventajado de los escapados fluye a la boca, nariz, ojos, con la intención de terminar en el cerebro del corredor de maratón, que lucha solo contra todos ellos para no quedar atrás y conseguir llegar a la meta.