Algo marcha mal. Hace rato que dieron la salida de la Sansil, y estoy retrocediendo en lugar de avanzar. Llevo preparándome todo el año para este dÃa y, sin embargo, no he podido evitar regresar por donde vine. Los que se hayan percatado estarán pensando que no estoy bien de la cabeza. Un tÃo como yo, atleta habitual de esta carrera, con varios primeros puestos, ocupando un lugar privilegiado en la cabeza del pelotón y, llegado el momento, entorpeciendo la salida, para abrirme paso entre la marabunta y correr en sentido contrario. ¡Debo estar majara! Aparte de descalificarme y sancionarme, estoy seguro de que me prohibirán volver a participar. ¡Madre mÃa!, pero ¿por qué? Ha sido algo instintivo. Noté un runrún en mi cabeza, un malestar en el estómago. ¡Dios mÃo, ya recuerdo…! Dejé un fuego encendido. Mi hijo duerme. Suenan las sirenas. Acelero. Debo llegar antes que ellos.