Al doblar la esquina las piernas me fallaron, la respiración cortada, el sudor innundaba mi vista y fué allà donde mi esperanza flaqueó, me dà el privilegio de fantasear con la dulce idea de tumbarme bajo un cascada de agua frÃa, esto duró apenas unos segundos cuando divisé la lÃnea de la meta. Tan solo unos metros la separaban de mÃ, mi victoria, mi lucha, mi león. Y cuando por fÃn crucé las lágrimas brotaron de mis ojos, no pude darme percatarme de la avalancha de emociones que me sobrecogieron hasta que vinieron a mÃ, todas juntas. Ese fué el momento más felÃz de mi vida.