Mis zapatillas nuevas esperan unos pies llenos de miedos pero con ganas de correr. Mi camiseta, con el dorsal 22, se adapta perfectamente a mi reciente cuerpo que he trabajado en el gimnasio. Y mis gafas de sol solo permiten luz a mi nueva vida. Por un instante giro la vista atrás donde está llena de peleas, de celos y desbordada de ti. Miro hacia adelante. La raya de la salida me marca el presente. Con la primera zancada me desprendo de la última paliza que me diste. Respiro aliviada. Me siento cómoda con los demás corredores. Nadie invade mi espacio. Esta vez la inspiración es más profunda. Tengo el final más cerca. Mi cabeza sobrevuela lejos de tu mente laberÃntica. Instintivamente inspecciono las caras de la gente y tú no eres ninguna de ellas. Por fin, mi libertad ha desplegado sus alas en la meta.