El día de la carrera, mi pie izquierdo se reveló, si yo ya estaba nervioso ahora más, no va y me dice que se divorcia del derecho. Me dejó atónito. 39 años juntos y les da ahora por separarse. Y encima se pusieron de vuelta y media. El izquierdo acusaba al derecho de ir más lento, y el derecho al izquierdo le echaba en cara lo competitivo que era, que no sabía disfrutar del adoquín. Tras posicionarme a favor del derecho, decidimos hacer la carrera por separado, yo con el derecho y el izquierdo por su cuenta, con otro dorsal. Al final, el izquierdo nos vapuleó, nosotros a la pata coja fuimos muy lentos, exactamente nos quedamos los últimos. El izquierdo, siendo el participante más ligero, lógicamente ganó la carrera y encima, luego en casa, se rió de nosotros durante meses. Que vida más dura.