27 DE DICIEMBRE DE 2026

Siglo XX. Unos veinteañeros hermano nº2 y servidor, decidimos participar en la mítica San Silvestre. Para entrenar, calculamos las dimensiones de un campo de fútbol: 30 vueltas equivaldrían a 10 kms. LLega el día D, en el primer km pierdo de vista a mi hermanito, a la par, racimos de corredores me superan inapelablemente. Avanza el recorrido, al 6º km, ni rastro de mis fuerzas, miro atrás y veo que me acecha el coche escoba, deseando barrerme. Por fortuna, en ese momento se cruza mi domicilio en mi camino, e, interpretando libremente la sentencia «una retirada a tiempo es una victoria», quedo depositado en él.
Décadas después, aprovechando mi crisis de los 40, vuelvo a intentarlo, esta vez, consigo cruzar la meta. Desde entonces unas 30 carreras más, con otras tantas camisetas conmemorativas rebosando el cajón, mientras, los aplausos y ánimos del público siguen resonando en mis oídos.