Desperté aturdido, en medio de la calzada, el asfalto me quemaba la piel. Mi cuerpo estaba mojado; sudor y agua fría mezclada a partes iguales. El sudor de una intensa carrera que, por primera vez, había disputado con los mejores y -si, ahora recordaba todo con claridad- el agua que arrojaban los asistentes de la carrera, intentaba reanimarme… había perdido el sentido en los últimos metros, debería haber obedecido los consejos de siempre: avituallarme y dosificarme para el spring final. Pero no estaba todo perdido, el objetivo siempre es terminar la carrera y -maltrecho- apoyé las manos hasta erguirme, miré al frente y corrí con un resto de energía que no sabía que tenía, hasta cruzar la meta. Alcé los brazos y los vítores del público me dieron mi primera victoria. Aún guardo la foto sobre la chimenea… luego llegarían medallas, pero esas las guardo en un cajón.

27 DE DICIEMBRE DE 2026