Vamos pasando el camino que tenemos establecido intentando que sea de nuestro agrado, aunque a veces nos toque resbalarnos y caer, cuando yo hacia atletismo tuve momentos donde disfrute mucho cuando lograba conseguir mis objetivos, una de esas ocasiones fue un año corriendo la San Silvestre, donde hice mi mejor marca en la prueba, me sentà radiante y lleno de placer al ver como todo el esfuerzo habÃa merecido la pena. En mi ciudad habÃa hecho realidad mi sueño y por eso durante el recorrido disfrute de cada rincón que iba pasando, como algo único y hermoso que manifestaba belleza, para mi instantes como este me llenan de orgullo y satisfacción, porque me hacen comprender que con sacrificio todo es posible y asà podemos alcanzar los objetivos que nos propongamos, para ver que la vida merece la pena disfrutarla.