27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hace frío pero yo tengo calor. Uno, dos, tres, cuatro, uno, dos, tres, cuatro… Llevo buen ritmo y la marea humana que inunda las calles me arrastra con sus gritos y ánimos. Mis piernas no pesan y mis pies parecen volar.
No sólo hay piedra bajo mis zapatillas, las más bellas se levantan orgullosas a mi paso, haciendo aún si cabe más épica mi carrera. Veo cerca la meta pero no quiero que esto termine. Hoy no corro para competir ni ganar, lo hago para compartir mi afición y disfrutar del deporte con mi familia y amigos. Hoy corro en casa, este es mi territorio: Salamanca.