Duele. Me cuesta respirar. Pero lo mejor de todo es que me gusta esta sensación. Siento como la adrenalina sube desde mis pies hasta la cabeza. ¿Qué es eso? Lo veo, es la meta. ¡Al fin!, ¡Vamos! El último esfuerzo. Todos me miran, no han perdido la esperanza en mi. Cerraré la carrera con la cabeza bien alta. Ahora bien entiendo que lo importante es participar, no ganar. No me considero un perdedor más bien un valiente y recuerda: No importa la posición sino la experiencia de una nueva tradición