27 DE DICIEMBRE DE 2026

Séptimo. No importa cuántos llegaron antes o después. Una solitaria lágrima recorrió mi mejilla, no di permiso a más. Justo hoy no. Quería que al mirarme, viera la misma sonrisa que siempre guardo para él. Exactamente la misma que dibujaba su fatigado rostro. Llevaba toda su vida por debajo del cero, dichosos percentiles y dichosa sociedad que señala al diferente y lo juzga sin rascar más allá de la superficie. Mi hijo no crece físicamente, ningún médico encuentra la causa. Al principio, él inclinaba su cabeza hacía arriba y cuestionaba. Eres así, hijo, no podemos ni tú ni yo cambiar nada para aumentar tu estatura. No tenía más respuestas y continuo sin ellas. Después, la siguió inclinando pero para reír, desafiar, sorprender, celebrar y enseñar, sobre todo esto último, que la actitud multiplica, que eres cómo te sientes, que no sólo gana el primero. Corre, hijo, nunca dejes de hacerlo.