27 DE DICIEMBRE DE 2026

Llevábamos unos días revueltos, demasiadas amenazas, demasiado peligro, parecía que el mundo se estaba volviendo loco.

Eché un rápido vistazo a la calle, mucho alboroto, la calle hervía de gente, seguro que algo pasaba, no era normal tanta algarabía.

Mientras me empezaba a poner nervioso oí el disparo. El corazón me dio un vuelco, mi intuición parecía no equivocarse, algo pasaba, algo grave.

Me acerqué de nuevo a la ventana con sigilo, todo el mundo corría, presa del pánico supuse, junto a la acera, un hombre empuñando un revolver aún humeante. Me agaché agitado, con miedo, no quería que me alcanzara alguna bala perdida.

Mi hermano apareció por el dintel de la puerta de mi cuarto, mirándome extrañado de verme en el suelo me dijo: me voy a trabajar que ya se puede circular por la calle, han dado la salida de la San silvestre.