Los corredores pasaron el Paseo de San Antonio y se adentraron en el Bulevar de San Francisco. Las calles estaban tachonadas de piezas de Lego, pero a nadie pareció sorprenderles. Dejando atrás Paraguay, pronto llegaron al Paseo del Rollo y de ahà a la Plaza de San Antonio. ¿Esa rotonda siempre habÃa sido un hula-hop? Sin tiempo para reflexionar sobre ello, los corredores prosiguieron ascendiendo las calles. ¡Qué bonita lucÃa Salamanca en esa época del año con sus gominolas y sus nubes de azúcar! ¡Y con qué algarabÃa animaban los peluches! Sin aliento, los corredores de Playmobil casi podÃan divisar la meta cuando llegó Pikachu y les adelantó como un relámpago fugaz. ¡Zum!
Sobre la alfombra ganaba quien querÃa él, terminó el niño su sansilvestre particular. FaltarÃa más.