27 DE DICIEMBRE DE 2026

-¡Ya viene, ya viene! -gritaba aquel joven empapado en sudor.
-Traed botellas de agua, dorsales, lo que nos pueda servir…-dijo otro señor con barba y duras piernas mucho más curtido en la carrera de la vida.
A lo lejos, una ambulancia sonaba estridentemente despertando mis oidos al nuevo mundo que estaba por descubrir.
-¡EMPUJA UN POCO MÁS! – Grito el señor más preocupado de todos, que llevaba una camiseta que decía: ¡La San Silvestre va por tí, mi pequeña y futura alegría!
Y ahí estaba yo, naciendo sobre el duro asfalto, rodeado de gente mirandome con ojos emocionados… y horas más tarde ya en el hospital, mi primer regalo, unas deportivas desgastadas por el tiempo, sin duda de mi padre…
Para algunos no valdrían nada, para mí, el comienzo de mi vida.

Hoy, 29 de diciembre, me toca a mi… ¡La San Silvestre va por tí, mi héroe!