SOFOCANTE. ¡Dios! Necesito un respiro. AGUA. ¡Quiero parar!
Apenas he avanzado dos kilómetros y faltan, ¿cuántos? Yo y mis retos ridÃculos. Años de la casa al trabajo para en mis cincuenta lanzarme en esta carrera matadora. Me faltan muchas cosas por lograr, y en este punto, incluyendo la meta de la carrera, me parecen inalcanzables; esposa, hijos, nietos… uff, eso menos.
Quiero mi sofá, mi televisión, mi cerveza helada, y mis…
— Disculpe, ¿me deja pasar?
Miré a mi izquierda. ¿Quién habló? Bajé la cabeza y me detuve en seco mientras mis ojos seguÃan el recorrido de aquel hombre y su silla de ruedas.