Cada historia tiene un por qué, y esta no es menos.
Todos tenemos una motivación, la mÃa era huir.
Huir de la soledad.
Huir de mis pensamientos.
Huir de mis miedos.
La verdad es que la primera vez que decidà correr, tan solo podÃa pensar en mantener el corazón dentro de mi pecho, algo ridÃculo, si, pero funcionó.
Innumerables son los motivos e incontables las historias que estos crean; aquà va una, y si tuviera una moraleja serÃa esta: con el tiempo todo se cura, y mientras corres, no miras atrás.