27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cada historia tiene un por qué, y esta no es menos.
Todos tenemos una motivación, la mía era huir.
Huir de la soledad.
Huir de mis pensamientos.
Huir de mis miedos.
La verdad es que la primera vez que decidí correr, tan solo podía pensar en mantener el corazón dentro de mi pecho, algo ridículo, si, pero funcionó.
Innumerables son los motivos e incontables las historias que estos crean; aquí va una, y si tuviera una moraleja sería esta: con el tiempo todo se cura, y mientras corres, no miras atrás.