27 DE DICIEMBRE DE 2026

-No te he visto entre los inscritos de la San Silvestre y me ha extrañado, porque tú corres, ¿no? – su corazón  no corría, galopaba. Pensó: voy a desmayarme. Recordó las veces que su mente le decía que no podría aguantar un kilómetro más y su cuerpo la desmintió. Como ahora.

-Es que me he lesionado el tendón de Aquiles, y aún no sé… – dijo haciendo un esfuerzo físico sobrehumano.

-Así que es cierto que los héroes sois mitad humanos – dijo sonriendo y achinando aún más sus demoledores ojos de miel.

Recordó la leyenda de Aquiles; cómo, buscando la inmortalidad, su talón se convirtió en la única parte vulnerable de su cuerpo.

Contempló con cara de alelado a Teresa alejarse en dirección a clase, sabiéndose observada, regalándose a sus ojos. Y comprobó maravillado cómo su talón de Aquiles seguía latiendo como un loco en la parte izquierda de su tórax.