27 DE DICIEMBRE DE 2026

Si hubiera nacido en Jamaica y apellidado Bolt, la fuerza de mis muslos batiría el record de la San Silvestre sin apenas fatigarme y sería la envidia de los compañeros del club…

Si hubiese sido etíope y mi nombre Abebe, corredor de sabanas y estepas, marcharía sobre las calles salmantinas como por el salón de mi casa y mis extremidades serían una prolongación de la tierra con alma de antílope…

Si fuese keniata y mi apellido Rudisha, el Gran Valle del Rift daría alas a mis pies lampiños y las piedras se ofrecerían para auparme y ganar tiempo en las zancadas, leonina mi voluntad, mi corazón efervescente y mi bandera el viento…

En esto empleaba mis elucubraciones cuando corría a la cola de un grupo de atletas africanos a la altura de la calle Paraguay y oí a mi mujer gritarme:
¡Vamos,! ¡Saca el bol, bebe y protégete la rodilla!