27 DE DICIEMBRE DE 2026

Pablo no entendía nada. Una sensación de confusión invadía su cuerpo. “¿Qué día es? ¿Por qué llevo ropa deportiva? Un momento… ¿ese es Unamuno? ¡¿Unamuno corriendo con un dorsal?!”

Cada pregunta era aún más desconcertante. Sentado en el suelo, observaba pasar a un montón de personas corriendo en la misma dirección. ¿Acaso había algún incendio? ¡¿Acaso estaba viendo pasar entre la multitud al astronauta de la catedral, con deportivas puestas?!

En medio de la confusión, unos muchachos se pararon jadeantes y le preguntaron si estaba bien. Ahí comprendió que, corriendo la San Silvestre salmantina, había tropezado y por unos instantes había tenido alucinaciones. El tobillo le dolía, pero más le dolía haber entrenado duramente para luego no poder terminar la carrera.

Al escucharle, los muchachos le cargaron a caballito hasta la meta. No les importaba tardar más tiempo en completar la carrera, lo importante era que nadie se quedara atrás.