27 DE DICIEMBRE DE 2026

El ambiente está cargado de nerviosismo, comienza la carrera y pronto esa marea de gente se va disolviendo, a mitad de carrera me arden los pulmones y los músculos me gritan que pare, todavía queda mucha carrera y las fuerzas empiezan a desvanecerse ya casi no puedo seguir corriendo. Me detengo y apoyo las manos en las rodillas, siento una mano cálida en mi espalda, levanto la cabeza y miro como un hombre sonriente, me ofrece una botella de agua.
— ¿Seguimos?
—No puedo más abandono
—No abandones, puedes conseguirlo, inténtalo.
Sonrió y sigo avanzando a pesar del cansancio, del dolor en mis piernas, ya queda poco, veo la meta tropiezo y caigo dos mujeres se acercan ayudándome a ponerme en pie, sigo avanzando con paso tembloroso hasta cruzar la línea de meta donde me dejo caer en el suelo.