Compactada contra miles de congéneres polícromos. Saltando sobre mi posición para extirparme el frío del mediodía de una ciudad propensa a la abundancia de niebla
Cajón 2, indicativo de mi mediocridad física en materia de zancadas.
Sola. Lo he preferido así. A mi rollo, le trasladé con determinación a mi marido cuando propuso sacrificar sus potenciales 37 minutos para acompañarme. Cajón 1 para él.
Me meo.
O eso creo a resultas de la presión vesical. Me meo y no me sorprendo, aunque acabe de mingitar hace solo siete minutos. Se me antoja tarde para retornar a alguna discreción urbana para desalojar mis excedentes de urea. Resta un minuto para la salida.
Si me urge me dejaré ir. Las mallas absorberán. Y no es psicosomático, pero no podía perderme mi décima San Silvestre consecutiva solo por atravesar el tercer mes de mi primer embarazo, aunque mi vejiga se haya vuelto hiperactiva.

27 DE DICIEMBRE DE 2026