Respiras hondo.
Compruebas los imperdibles. SÃ, el dorsal está bien enganchado.
Miras tus zapatillas. No te van a fallar porque son las de siempre, las que te han acompañado durante todos los entrenamientos de este último trimestre. Sin embargo, te las desatas y las vuelves a atar. Con doble nudo, para no dejar nada al azar.
A tu alrededor hay mucha gente. Cada uno tiene su historia, su vida, su motivo. Hoy ellos forman parte de tu historia, de tu vida, de tu porqué.
Sin pretenderlo, casi sin querer también vas a cambiar la ciudad; tú y los tuyos, junto a los miles de ojos que os observan, sois los dueños del asfalto.
Respiras hondo. Es el momento, el tuyo, el nuestro.
No es sólo correr.