27 DE DICIEMBRE DE 2026

Siempre lo habíamos hecho todo juntos, así que ahora no pensaba dejarte solo. No, no lo iba a hacer. Hacía frío, mucho frío, no paraba de llover y estabas a punto de pararte, de dejarlo, sólo te mantenía en movimiento aquella promesa, las lágrimas resbalaban por tus mejillas y caían al suelo… Cogí tu mano queriendo transmitirte todo el calor que ya no poseía. Susurré en tu oído palabras de ánimo, palabras de amor. Debiste oírme, me miraste sin verme. Y corriste, corriste como si la meta no fuese de este mundo. Alargaste la mano queriendo alcanzarme y con tus ojos me suplicabas que no me fuera. Otra vez no. Ahora ya está. Tu cuerpo rompe la cinta, lo has conseguido. Esta será nuestra última San Silvestre, pero no sufras, recuerda que no estás solo.