HacÃa tiempo que compitió con algún éxito, tan solo le quedaba el recuerdo. Se acercaba a mirar cómo otros lo hacÃan, no querÃa olvidar, pero no se atrevÃa a volver.
Entrenaba todos los dÃas, le gustaba, pero no tenÃa un fin, tan solo por mantenerse.
Un año más se convocó la carrera de su ciudad. Esta vez los ánimos de familia y amigos la hicieron dudar un tiempo. Se informó de categorÃas, del recorrido, de marcas. Se probó varias veces, no ganarÃa pero no harÃa mal papel.
Por fin se decidió ―No habrá otra ocasión ―se dijo intentando disipar las dudas, y se inscribió.
Según llegaba la fecha el entrenamiento y la incertidumbre eran más duros. El aliento de su entorno la impulsaba, su interior no.
Llegó el dÃa de la prueba, lloviznaba, fue la excusa para rehusar, aunque la verdadera razón era seguir manteniendo el recuerdo.