27 DE DICIEMBRE DE 2026

Aquella mañana se levantó con el pié izquierdo.
Cuánto más intentaba concentrarse para la carrera, más mella hacían los nervios en su estómago, que por momentos, le obligaba a retorcerse de dolor.
Llevaba meses preparándose para la San Silvestre Salmantina, y el día había llegado.
Las molestias de los primeros kilómetros de acrecentaban durante el recorrido. No quería pensar, no era el momento, solo corría y corría.
Cruzó la meta y continuó su marcha, dejó atrás la ciudad y no se detuvo.
Durante días, recorrió pueblos y campos, sin sentir dolor.
Hasta que llegó a un lugar, donde un hombre, a lomos de un caballo, le preguntó:
– Porqué corres?, ¿Huyes de alguien?
– Huyo de mis pensamientos, contestó sin detenerse.
-¡Estás loco!,dijo el caballero de la armadura, empuñando su lanza.
-¿Loco yo?, pensó… Y siguió corriendo.