¿Te duele?, ¿no?, ¡perfecto!, aguanta una hora más. ¿Recuerdas cómo empezaste en el atletismo?, una caminadora empolvada y te atreviste a usarla, despacio primero, sudaste como nunca y después corrías a intervalos de cinco minutos. Aguantaste dos horas, incluiste yoga para corredores. Novata, diario anduviste dos kilómetros en la cinta pero no podrías considerarte lista para una competencia, primero cinco kilómetros, entrenaré, dijiste, al inscribirte te darán un chip y terminarás, así fuera en último lugar, iniciarás otro estilo de vida, el running. Compraste zapatos deportivos, bandas para el sudor y te hidratabas, pasear al perro, juego de niños, así olvidaste el sedentarismo, pero… no fueron las duras horas de entrenamiento ni la dieta saludable lo que te derrumbó, fueron los tacones de aguja quienes te torcieron el tobillo… descuida, hoy te pierdes la tonta carrera de cinco kilómetros, el año próximo habrá una Salamantina… y harás el recorrido D.