Al percatarse el escritor de que apenas disponÃa de 150 palabras para llevar a su protagonista a la gloria de la San Silvestre Salmantina, sin pensarlo dos veces lo colocó varios metros más adelante de la lÃnea de salida para asegurar, sin dificultades ni demoras, la victoria.
El protagonista advirtió aquella considerable ventaja y su ser competitivo le hizo retroceder más allá de la lÃnea, quedando muy por detrás de todos al arrancar. Esta decisión desajustó el resto de la trama que tenÃa prevista el escritor, quien, para evitar controversias sobre su trampa fallida, se desentendió del microrrelato.
Contra todo pronóstico, el protagonista, mientras tanto, remontó la carrera, pero por más que corrió nunca vislumbró la lÃnea de meta. Previsiblemente, al renunciar el escritor a su creación, no habÃa ya un punto final que alcanzar. Cuentan que los espectadores quedaron, en la meta, esperando al ganador de este año.