27 DE DICIEMBRE DE 2026

Apoyada sobre el andador doña María, ilusionada y orgullosa, aguardaba junto a su nieto el pistoletazo de salida. «No insistas hijo, espérame en la meta que yo soy como la tortuga» le espetó y se dejó arrastrar por la corriente humana. A paso lento la colorida primavera la pilló por rector Esperabe. Alguna procesión se cruzó en su camino y como buena devota, pidió salud para terminar. El lunes de aguas compartió con la chavalería un pedazo de hornazo. Después de los calores, animada por el ambiente festivo de primeros de septiembre, pateaba el Paseo de las Carmelitas, y la ciudad entera se hacía eco de su gesta.
Así a primeros de noviembre una multitud enfervorecida se agolpaba en una meta improvisada en el Paseo de San Antonio. Ahora tocaba descansar.le apetecía una sopa calentita y añoraba hacer calceta en la mesa camilla.