Sorprendió a todos corriendo vestida de calle. Salió tarde pero no paraba de remontar posiciones; en llano o pendiente cada vez más corredores iban viendo su espalda. Encaró la recta final resoplando sobre el grupo de cabeza. Cuando se llevó por delante la cinta de meta sacaba cinco metros al segundo clasificado. El público se abalanzó sobre ella, que no paraba de revolverse, tratando de alcanzar el portal y gritando: “¡Soltadme!¡No os voy a dar ni una!¡Con lo que me ha costado conseguir uvas para todos!”.