Aquel primer año nos miramos todos ilusionados. CompartÃamos el deseo de correr por el circuito urbano de la ciudad de Salamanca. ¿En que piensas cuando corres?, me preguntaste. Sólo corro, conteste. Empecé a precalentar y te perdà de vista. En las siguientes ediciones nos reconocÃamos en la distancia y movÃamos a la cabeza a modo de saludo. El año pasado me guiñaste un ojo. Hoy , al adelantarme en el Puente Romano, has dicho: nos vemos mañana aquà a las doce. Mientras corro, pienso en ti.