Nacimos el mismo año y enseguida formé parte de tu historia. 900 metros y una cuesta que parecÃa interminable.
Con el paso del tiempo fui testigo de cómo ganabas fama, seguidores y portadas de periódicos.
Ahora, más de 3 décadas después, me siento orgullosa de lo que has logrado.
Has conseguido que tu dÃa sea una fiesta, que la gente salga a la calle y la cura contra el frÃo sea quitarse los guantes para aplaudir aun más fuerte.
Que nuestro colegio y nuestro barrio acojan a toda la ciudad.
Llevas 33 años manteniendo la ilusión en los ojos de los que buscan entre la multitud a un amigo, una hija, un vecino. De los que esperan hasta que la última persona cruza la meta. De los que viven su carnaval particular.
Todo ello sin olvidar dónde naciste. Y eso no hay trofeo en el mundo que lo premie.