Todas las mañanas salgo a correr, un ligero viento matutino me despeja la cabeza. Corro todas las mañanas por un parque cercano a mi casa. Siempre he participado con mi tío Manuel en la vuelta popular “San Silvestre”.
Llevo varios días viendo a una chica que me gusta. Cuando tengo la oportunidad de presentarme, siempre me quedo rezagado, ella corre más que yo. Ahora la estoy esperando, impaciente… una nueva oportunidad se me presenta. Algo nervioso doy un ligero tropezón y observo su sonrisa amable. “Genial, por fin lo he conseguido”. Ya sé su nombre, tiene unos ojos verdes bonitos y una suave voz, me promete vernos a la misma hora.
A la siguiente mañana, no consigo verla, decepcionado me voy a casa y me preparo para ir a una reunión en el despacho de abogados. Cuando abro la puerta de la sala de juntas, allí está ella.