27 DE DICIEMBRE DE 2026

No era un hombre de rigurosa vida religiosa, pero siempre se le ocurría una oración en el punto de salida mientras comprobaba que el nudo de los cordones de sus viejas deportivas, al igual que su vida, sus perspectivas, su presente y su pasado, estaban bien atados. El futuro inmediato, la meta. A San Silvestre le pedía volver el próximo año y al nuevo año al menos unas zapatillas nuevas.