Lo identifiqué entre la multitud antes de que comenzara la prueba. Cuando anunciaron el inicio de la carrera, y todos nos agolpamos en la salida, noté su aliento especialmente cerca, pero no me giré a comprobarlo. Mi cuerpo estaba concentrado y tenso.
Salimos en tropel. Los participantes ya habÃan tomado su espacio, pero él me pisaba los talones; no era la primera vez. Por megafonÃa anunciaron que estábamos entrando en la meta.
Varios policÃas, camuflados entre los corredores, lo rodearon y lo acercaron discretamente a un coche policial, mientras le leÃan sus derechos.
Asà fue como me enteré de que habÃa sido la primera mujer “amateur “que entraba en meta en la San Silvestre Salmantina.
El organizador del evento me preguntó qué fue lo que me motivo a correr tan rápido y, yo, sin pensármelo, le respondÃ:
-El miedo-.