ORGULLO
Mi rodilla clavada en el empedrado que se sentÃa húmedo no por el relente del dÃa invernal sino por los cientos de años de historia. Pensé, estuve apunto de caer, que poco falto, hubiera sido el culmen glorioso a ese final de año.
Escuché su voz y levante la mirada, era muy joven, me estaba tendiendo la mano para que me incorporara, la acepte con gratitud y algo de orgullo de ver como las nuevas generaciones siguen siendo un ejemplo de deportividad. En su empujón sentà el hermanamiento una vez más de aquella carrera Salmantina.
En ese momento lo tuve claro, los años que me queden seguiré participando y podré continuar sintiéndome parte del futuro.