He soportado el paso de peregrinos, resistido injustas guerras y dolorosas derrotas. He llorado equivocados juicios, sentido el traqueteo de carruajes y desafiado al caudaloso Tormes. He notado vuestras caricias, cuidados y mimos y el suave masaje de vuestras pisadas sobre mi sensible calzada. Soy de piedra robusta agrietada por el paso del tiempo, arrugada por el frÃo cierzo y el bochornoso serrano. Pero hace un año os eché de menos… Fueron meses sin vuestro ajetreado ir y venir. Fueron dÃas solitarios: el tajado verraco, el furioso Tormes y yo, solos, escuchando el silencio de la noche. Ahora os siento antes de que el sol se atreva a aparecer, os escucho jadear a cada paso de vuestra carrera al anochecer, noto cómo vuestro sudor salado me golpea y penetra por mis poros. Me reconforta… ahora sé que nuestra Sansil multicolor masajeará otra vez mi envejecida félsica piel.