Me gusta mi ciudad. Soy un humilde mirlo. Vivo en uno de sus parques y vuelo sobre sus calles y edificios buscando fuentes donde calmar mi sed, en diciembre suelo alejarme de las zonas cercanas el rÃo porque allà sopla el aire gélido. Hoy amaneció un dÃa hermoso, de esos que envuelven Salamanca con un aroma noble y excepcional realzando la piedra franca de sus monumentos. Hoy salà a volar y descubrà algo maravilloso: a ras de suelo, decenas de hombres y mujeres, niños y niñas, personas de todas las edades, corrÃan por calles y avenidas, no huÃan, no habÃa peligro. Se divertÃan. Hoy mi ciudad vibra feliz y deportiva. Hoy late al ritmo de muchos corazones bajo los dorsales.