SALIR DEL BARRIO
Llevo el dorsal 18, caprichoso destino, sobre esta camiseta que deja al descubierto el diario de la vida que desperdicié. Una mujer hermosa, parecida a mi madre, observa seria la telaraña tatuada en mi hombro. Mi madre, en cambio, sonreirÃa viéndome aquÃ, en esta carrera en la que no llevaré a la policÃa detrás. La Virgen de Guadalupe, el alambre de púas, y los tres puntos que en mi mano delatan mis años en la mara, hacen que el joven que tengo al lado se aleje de mÃ, no le culpo, mi piel es el mapa de mi vergüenza. Por fin, una pistola, en lugar de detenerme, me libera, y tras tomar la salida, con cada zancada siento que dejo atrás el miedo, que he tomado la decisión correcta, que puedo cambiar, y corro con todas mis fuerzas en pos de la meta.