27 DE DICIEMBRE DE 2026

Catorce años llevo viendo pasar los corredores de la SanSil, cuento catorce porque empecé con siete y tengo veintiuno; hasta los siete mi madre me decía que un día yo también podría correr, como ellos, como si el cuerpo no pesara .¿Será verdad que puede el cuerpo no pesar? ¿Y que las piernas pueden ser como ágiles ruedas?. Sera verdad, porque mi madre lo dijo, ella no miente. Aunque tampoco dice siempre la verdad. Últimamente ya no me acompaña al balcón el día de la SanSil, ya no le quedan excusas para tantos años de retraso viendo la carrera pasar…
Prefiero verlo solo, sin testigos de lagrimas que escapan sin permiso. Miro la colorida marcha hasta que me mareo y entonces me parece una riada a punto de desbordarse; puedo imaginar el entusiasmo y la frustración contra el cronómetro que niega los tiempos esperados.
Y….yYo con el sueño de poder ser el último.