27 DE DICIEMBRE DE 2026

He vencido en la más prestigiosa carrera de galgos, también en el Grand National entre la crin de un pura sangre portugués, pero mi ilusión siempre ha sido conquistar la San Silvestre. Este año sí, mi elección es ganadora, un etíope con una pelambrera de ensueño. Espero que no gane un calvo; odio esa piel huérfana de pelo, insípida de vida.
Casi saboreaba la victoria, cuando un perro san bernardo zigzagueaba entre el público a nuestro paso. Y entonces, entre su pelaje, la vi, la pulga más hermosa que jamás imaginé. Fue un instante de duda, la gloria o el amor, pero me sonrió y la duda se precipitó al vacío, y yo con ella. Brinqué como nunca hasta llegar a sus garras.

Feliz y exhausto, juro sobre mi efímera existencia que mis hijos llenarán de orgullo mi extirpe y, por fin, ganarán la San Silvestre.