Tac. Paró el crono. «Bien, 31:05, ¡bien!». Jadeando, recostó la espalda contra una pared blanca y limpia. «Eso es algo menos de 9 minutos a los 100, ya se notan los progresos. Ahà viene MarÃa. ¡Cuánto la debo! Si no fuera por su paciencia y sus cuidados, no lo hubiera logrado».
–Venga, campeón, hoy te has salido. Otro récord, ¿verdad? Asà me gusta, ¡esto marcha! Para el año que viene, a triunfar en San Antonio. No te quiero ver fuera del pódium, ¿estamos? Hala, vamos a recogernos, que luego refresca.
Le dirigió una sonrisa, se sentó en la silla de ruedas y se dejó conducir hasta la habitación. SÃ, para finales de 2021 ya no tendrÃa secuelas serias y lo darÃa todo en su querida San Silvestre. El virus no podrÃa con él. Para entonces, el andador no serÃa más que un desdichado recuerdo.