27 DE DICIEMBRE DE 2026

Tac. Paró el crono. «Bien, 31:05, ¡bien!». Jadeando, recostó la espalda contra una pared blanca y limpia. «Eso es algo menos de 9 minutos a los 100, ya se notan los progresos. Ahí viene María. ¡Cuánto la debo! Si no fuera por su paciencia y sus cuidados, no lo hubiera logrado».

–Venga, campeón, hoy te has salido. Otro récord, ¿verdad? Así me gusta, ¡esto marcha! Para el año que viene, a triunfar en San Antonio. No te quiero ver fuera del pódium, ¿estamos? Hala, vamos a recogernos, que luego refresca.

Le dirigió una sonrisa, se sentó en la silla de ruedas y se dejó conducir hasta la habitación. Sí, para finales de 2021 ya no tendría secuelas serias y lo daría todo en su querida San Silvestre. El virus no podría con él. Para entonces, el andador no sería más que un desdichado recuerdo.