27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuanto ha dado de qué hablar y lo que nos hemos reído los salmantinos con el cambio en el reglamento de premios de la pasada San Silvestre: «Se concederá trofeo a los tres últimos clasificados de cada categoría». Excepto por los «puristas» de las carreras, que compitieron de la manera tradicional, la prueba fue lo más parecido a una enorme carrera de caracoles. Muy divertida al principio, hasta que claro, empezó el reguero de abandonos: papás y mamás fueron los primeros por las obligaciones obvias, siguieron los impacientes, los que les daba vergüenza, los que tenían que trabajar, los que de manera urgentísima necesitaban ir al baño…
A día de hoy, diez meses y medio después, aún quedan veintisiete corredores repartidos por las calles de la ciudad. Ya están incluso catalogados como patrimonio cultural de Salamanca. Esta misma mañana, Xu Hongfei les ha dado una mano de esmalte dorado.