Cuanto ha dado de qué hablar y lo que nos hemos reÃdo los salmantinos con el cambio en el reglamento de premios de la pasada San Silvestre: «Se concederá trofeo a los tres últimos clasificados de cada categorÃa». Excepto por los «puristas» de las carreras, que compitieron de la manera tradicional, la prueba fue lo más parecido a una enorme carrera de caracoles. Muy divertida al principio, hasta que claro, empezó el reguero de abandonos: papás y mamás fueron los primeros por las obligaciones obvias, siguieron los impacientes, los que les daba vergüenza, los que tenÃan que trabajar, los que de manera urgentÃsima necesitaban ir al baño…
A dÃa de hoy, diez meses y medio después, aún quedan veintisiete corredores repartidos por las calles de la ciudad. Ya están incluso catalogados como patrimonio cultural de Salamanca. Esta misma mañana, Xu Hongfei les ha dado una mano de esmalte dorado.