PEGASO
Se acercaba el dÃa.
Lo tenÃa casi todo preparado. HabÃa memorizado el circuito, las calles, las avenidas, las plazas, paseos, bulevares, cuestas y la meta.
Lugares donde coger una botella de agua, sitios donde aumentar el ritmo, momentos donde dejarme ir y disfrutar.
Zapatillas Puma, con garras para pisar fuerte sobre el asfalto. Camiseta con publicidad, esta vez era la ONCE quién patrocinaba.
Tan solo faltaba el factor más importante, aquel por el que estuve luchando durante años y por fin, al cumplir los quince, me lo permitieron y lo adiestré a base de entrenamientos antes de la carrera.
Mi media naranja, mi perro Pegaso, iba a tirar de mÃ, me conducirÃa a través del laberinto de mi mente, de mis ojos ciegos y me llevarÃa hasta el final, esperando los vÃtores de aliento de los aficionados.
Ese será mi premio, terminar y besar a Pegaso.
Se lo merece.