Aquà estamos; un año más, a decir verdad, me cuesta creer que ya sea la 37 edición; estoy sumergido en recuerdos que proyectan el impacto que ha generado en mÃ; porque aquà he aprendido que los fracasos me hacen más fuerte, que si un hermano se cae en el proceso lo ayudo a levantar, que debo tener pasión a la hora de correr y que mientras deje el corazón en el circuito, ya soy un ganador; porque de eso se trata, porque fueron precisamente los pequeños detalles los que hicieron de San Silvestre algo grande. Y aunque las circunstancias nos tienen hoy aquÃ, viviendo una soledad impuesta y obligándonos a renovar tradiciones, encuentro salvación en cada tramo que me espera por recorrer, en el viento que rozará mi cara, a la vez que susurrara suavemente a mi oÃdo que no puedo mirar atrás, encuentro salvación en las calles de Salamanca.