27 DE DICIEMBRE DE 2026

A sus setenta, Antonio Ramos Nieto corría por quincuagésima vez la San Silvestre Salmantina. Lo hacía desde que se inaugurara la carrera, en 1984, y era el único que había estado presente en todas las ediciones. No ganó ninguna, por cierto, pero le apasionaba correr; todos los años se calzaba los cortos, se lanzaba a circular por las calles de la ciudad y siempre lograba mejorar su marca anterior en algunos segundos. ¡Era increíble! El paso de los años, como a los buenos vinos y a las conservas de pescado, en lugar de perjudicarlo parecía beneficiarlo. Lo único deplorable era que desde la llegada de los extraterrestres la cosa se había desnaturalizado. Y para corroborarlo vio pasar como una exhalación a un zoombiano de seis extremidades que recorría los diez mil metros en menos de ocho minutos. ¡Así no se puede!, exclamó Antonio para sí mismo, pero siguió corriendo.