27 DE DICIEMBRE DE 2026

Yo huyo de esa alimaña insistente, pero ¿de quién huyen todos estos? Tal gentío solo lo justificaría un peligro bien gordo. Cruzo la acera, me cuelo entre los pies de la gente y me uno a su carrera. Tampoco entiendo qué hacen algunos animando desde los lados, como si con ellos no fuera la cosa. Será mejor que rece un padrenuestro rapidito por ellos. Sigo corriendo hasta llegar a una zona donde los mismos que hacían vibrar el pavimento se detienen entre vítores y música. ¡Estamos a salvo! Salto de alegría… hasta que descubro al minino de antes, salivando, con sus ojos clavados en mi pequeña y hermosa figura. Ha sido una huida triunfal y trepidante, pero la mía aún no ha terminado. Mis camaradas me abren paso. Qué simpáticos. Ya pasaré luego por sus casas para agradecérselo. Y para que me aclaren, de paso, de quién escapábamos.