27 DE DICIEMBRE DE 2026

En cada víspera de Año Nuevo, la San Silvestre Salmantina despertaba la ancestral Salamanca. Mientras el sol doraba la Universidad y la Plaza Mayor, los corredores se preparaban, respirando la historia que flotaba en el aire.

Julia, una médica local, ató sus zapatillas recordando a aquel paciente que le habló de la importancia del deporte para el corazón. No solo el órgano que late, sino también el que siente.

Corriendo sobre el Puente Romano, sintió la fuerza del río Tormes bajo sus pies, el susurro de la piedra y el compromiso de cuidar ese aire puro para generaciones futuras.

Al cruzar la meta, con el sudor mezclado con la brisa salmantina, Julia no solo celebró una carrera. Celebró la salud, la historia y un Salamanca siempre verde.